jueves, 26 de febrero de 2009

EL CUERPO FEMENINO

Se que venía en algún libro de texto:

La mujer es el ente corporeo más exquisito y perfecto sobre el Universo

En algún libro de texto o lo acabo de inventar, ya no lo recuerdo. Lo que si recuerdo es que pienso exactamente así.

Hace unos meses había ingresado al propedéutico de la maestría en literatura, el cual tuve que abandonar y les pensaba preparar un post que se titularía: "pagar por aprender", en donde les contaría que fue lo que pasó al respecto, pero creo que lo dejamos para luego. Bueno, pues total que cuando estudiaba, nos pusieron a leer a una venezolana, que la verdad, ya que me clavé un poquito más, aplica decir: no, no, no, no no no ma-mes. María Auxiliadora Álvarez, escribió un libro de poesía que se llama CUERPO, y el libro trata sobre eso: el cuerpo, femenino, materno. No les contaré lo mal que interpreté su poesía o las cosas teóricas que he leído acerca del libro, solamente les dejaré dos poemas, en donde bien podrán apreciar la concepción que realiza la poeta, la cual se aleja del ícono sexoso en que nos gusta idealizar a la mujer.

Lectores, anónimos, los dejo con María Auxiliadora Alvarez:

CUERPO (1)

hubiera podido reunirlo
el dinero doctora
vaca amarga castrada que me agrede
para tener mejor asistencia
su ojo más detenido
si el embarazo durara varios años
a medida que me hubiera ido inflamando
cada arcada
cada pelo que cayese
cada estría
lo hubiera ido guardando
recordando
su baba

bata blanca sanguinaria
porque yo trabajo mucho
vaca baba bata blanca corrosiva que me agrede
lo hubiera ido reuniendo
desde niña
de haber tenido alguna pequeña inflamación
que lo indicara
a medida que usted fuera estudiando
yo lo estuviera contando

abajo
al centro de mis cuclillas
donde ahora usted lo busca
su baba blanca castrada
no se le hubiera ensuciado
con mis fragmentos acuosos
hijo carnicero órgano semental
hubiera podido reunido
el dinero doctora
porque yo trabajo mucho
baba amarga vaca blanca



Y mi preferido:

Cuerpo (12)


ella me abre las piernas
desde el piso
trata de ascender
y no la dejo que ahí no hay nada
se cerró la puerta
se acabó la casa
ella quiere devolverse
por las tardes
se me para entre los pies
calva y caliente y no entiende
que la aparto
que esa puerta se acabó
que no se puede
entrar ya ni salir
ni decidirla
que ya basta de quirófano y cabeza
por las tardes amorosas y sangrientas
y ella tiene miedo
y quiere hundirse
en el útero de nuevo
en la noche y la comida
en su cuarto pegajoso
entre mis piernas
y no la dejo que ahí no hay nada
se cerró la tarde para la cabeza
no hay sangre
ni cuchillo que la conduzca
ni boca de perro que la defienda



-Excelente.
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Agradezco a quienes dieron lectura a Secundaria Federal, la verdad se que está un poco largo como para el blog y que no les cambió la vida, pero lo veo como un experiencia de lenguaje y me entretuvo bastante.
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En la siguiente entrada: mi primera vez...



... en avión.


.

martes, 17 de febrero de 2009

SECUNDARIA FEDERAL

Julio le dio la carta a Babitas. Fue su i-de-a. La carta, cursi cursi, tenía marcada un beso, un olor a perfume apestosón, y una letra que evidentemente era de mujer.

–Hermano, tienes una admiradora, –le dijo, mientras todos aguantaron acarrillarlo cuando vieron que una sonrisa le chispaba.
No se movió como por tres horas esperando a que todos hiciéramos un cagadero de burla, pero, no la sabemos, inche bab.
– ¿Y de quién es? –Preguntó, enganchado, tronando chetos.
– Ooooh, no sabemos, nos la dio, una de primero, que es para ti; que se la dio, una muchacha, que no conoce, que no pierdas, la fe, y oh, el amog.
– ¿Es una broma? –preguntó, sacando aun más esos ojos de vidrio soplado.
– No –serio serio el Julito.
– ¿Y entonces?
– Entonces qué Babitas, es tuya, así nos dijo, que de una ad-mi-ra-do-ra. Uuuuh, una admiradora. Uepa uepa galancete.
– Ya no jueguen –se hacía el que no que sí, pero la sonrisota con los dientes de ventanas abiertas no mentían: estaba emo-cionado.
– Que la lea, que la lea, que la lea –entre todos, para darle sentimiento, dramático, como si no supiéramos que decía.
– Luego –y se la guardó entre la playera y el suéter verde desgastado, que le quedaba pegado, a esa panza troncosa.
– No seas naco Babitas, es de una admiradora –aquí todos interrumpimos para animar con un: “uuuuy” – ¿Cómo te la metes en la panza?
– Luego – nos dijo, y se fue a pajearse al baño (supongo).

Babitas era un caos, un tonto y un pendejo, en ese orden, pero sabía ser buen amigo. Siempre se caía con baro cuando había que comprar balones. No había mejor defensa en la escuela que babas; un drible, una finta, un lo que fuera y nadie lo pasaba, así de abrón que nunca nos ganaban en la retas del receso ni en los torneos de campeonato de la secun en tres años de escuela. Al julo o se le ocurrió la broma. Estábamos aburridos y el puerquito era babitas, como siempre.

Después del receso tocaba clase de geografía. En esa hora, babitas se sentaba al lado de la mascafierros, una prietita que sólo le sonreía a él. La mascafierros, de la que no conocía su nombre (irrelevante claro está), a todos nos causaba asco, le decíamos que sobre los rieles había algo turbio y sospechosón como heces, gusanos de mierda pues. Omar, que así se llama el babini, no se burlaba de nadie, no lo hacía por esa suerte de tonto que lo hacía nuestro gotcha de bromas, bromas merecidas, pero que no llegaban a ser taaan seguidas por el respeto que le teníamos los delanteros en la cancha de futebole. Ya en la clase, yo, que me siento en esa hora atrás de bab, vi que sacó la carta y la leyó. La carta decía algo así:

Kerido Omar: no sabes el trabajo ke me costó concguir tu nombre. ¿Por ké dejas ke esos mensos t llamen Babitas? No lo permitas, son mensos. Djame decirt ke me gustas mucho y ke kiero conocert. Yo c ke muchas t han d dcir lo mismo, pues un gran dportista como tú no le dbn d faltar las admiradoras, pero yo soy diferent y d verdad t kiero conocr. T mando esta krta y muchoz besozz, espero ke tú también kieras conocrme así como yo t kiero conocer a ti. I love you mucho mucho.

Sabíamos que por ser la carta más cursi en tres universos a la redonda, nuestro defensa estrella se la tragaría. De todos los del equipo de fut siete, yo era el que más hablaba con babas; mi misión (que decidí aceptarla) en esta broma, era aprovechar la confianza que me tenía para poder acarrillarlo lo más posible. Saliendo de la clasecita le dije:

–Quiúbolas carnal ¿Qué dice la carta?
–Nada men ¿De verdad que no se trata de una broma?
–No no no, te sabes que con los sentimientos no se juega, y menos con alguien del equipo.
–Pero es que siempre se burlan… de mí -Ja ja, casi, casi le escupo de risa contenida .
–Pues porque te dejas soquetón, ya te dije que no permitas que esos abrones te vean la cara. ¿Cuántas veces te lo he dicho? ¿Mil o dos mil?
Se quedó callado. En el camino al laboratorio, que era la siguiente clase, mordió la de burro.
–La carta dice que es una vieja que quiere conocerme. Pero igual y es broma.
–A ver –estiré la mano para que me pasara la carta, el la sacó de entre la playera y el suéter, hice como que la leía. – Pues quién sabe, si parece letra de mujer y el perfume, cómo dudar de un perfume así ¿Y si es la mascafierros tu súper híper mega admiradora secreta? ¿Y si quiere que te la coches? –Los dos nos reímos, acabó por ese día lo de la carta con un:
–Wácala, asco.

Al día siguiente llegamos con otra carta. Le pagamos a una chavita de primero para que se la diera; le hizo el showcito de: “me la dio una de tercero, no la conozco, ni sé su grupo, ya me voy, bla bla bla, ten la carta”. Esta decía:

Omar: no puedo sperar a ke nos hablemos. Pienso todos los días en ti. Kiero abrazart. Kiero tocart y dart un gran beso. Omar: t kiero. Omar y Yo forevereando (dentro de un corazón).

No quiso mostrar la carta. Todos insistimos. Paciencia, confianza y caería. Su imagen recibiendo la carta era una carototota orgullosa, como si metiera un gol de media cancha. Igual la guardó entre su marranera y el suéter, sacaba a pasear los dientes de caballo, se hacía que no que si y bamba. En el partido del receso estuvo impecable, supremo, maestro; alguien intentó en cinco ocasiones y na nai, uno condujo por izquierda y cambió rápido de perfil y no se cómo terminó viendo sus gastado tenis, ni un gol. Después de cada tapón acertado, de cada robo que hacía, pasaba a profundidad la pelota y volteaba a ver si alguien lo miraba: sabíamos que buscaba a su “ad-mi-ra-do-ra”. Goleamos.

El viernes volvimos a tener clase de geografía. En esa hora todos aprovechaban para hacer chal, hacer otras tareas, jugar al gato, contestar el chismo; pero ese día bab prefirió: el amog. Le repetimos una dosis de cartita melosababitascómotequiero. Así pusimos:

Omar: ayer soñé contigo, pero no t voy a dcir ke hacíamos. Adivina y piensa n mí, así como yo contigo. Yo c ke hoy s viernes y no podré vert hasta la siguient cmana, he dcidido ke kiero conocrt, y dart bsos, pero tngo miedo d ke tú no kieras conocrme, tiemblo d pnsar ke no seas el chico intrépido ke veo n los partidos d tu ekipo. Por favor no seas un grosero como tus amigos. Necsito estar segura d ke me kieres conocer, así ke espro una señal tuya para acercarme a ti, algo así como ke traigas cada tenis de diferent color, anda, di ke sí mi niño hermoso. Omar: t amo, ya lo dije y no me importa. Sólo espero ke no le muestres esto a nadie. Chao guapo.

Suspiró. Me costó un trabajal aguantarme la risa. Cuándo les conté a los otros carcajearon como por diez minutos. Hicimos las apuestas sobre los tenis, dos no contra cinco si. A la salida preguntamos si estaría en el entrenamiento del sábado y se negó, dijo que iría a comprar tenis nuevos. El fin decidimos darle rumbo a la broma: la mascafierros.

Fue obvio que el lunes tuve torta y chesco gratis, estaba dentro de los cinco que apostamos a los tenis diferentes. Vimos entrar a babitas troncofky, que chancleaba un nuevo tenis acompañado de otro desgastado, agujerado, cuarteado y amarillo. Hasta se fue a cortar el cabello, ya no traía esas hebras estropajosas en la cabeza; puedo apostar de nuevo, que hasta se bañó y, siendo exagerado, que planchó su uniforme. Yo de verdad no aguanté y fui el primero en preguntarle:

–¿Qué pasó mi babitas? ¿Y esos tenis? ¿Dónde se andan usando así? ¿Paris, Australia, Londres, Barcelona, Estupilandia? –No me contestó, se fue de largo, pero lo seguimos.
–Babitas –habló Julio.
–Omar –defendiendo su nombre cómo le dijo su “admiradora”.
–Cuál Omar, Omar ni lo conozco. Ese mi babitas, qué bonitos zapatitos –ya no dijo nada el babis.
–Y te peinaste –alguien más le dijo.
–¿A qué hueles? ¿A cartitas de admiradora o es perfume?

Le echamos carrocería todo el día pero él ni se agüitaba. En el partido del receso, más soberbio no podía haber estado, se atrevió en varias ocasiones en subir a la delantera y anotó dos goles; se veía que le sentaba bien mandarle car-tas.

Esperamos a que nadie viera que nos acercábamos a la mascafierros. Le dijimos: “el babitas quiere contigo”, “no te hagas”, “anímate”, “tengan hijos”, “mejor no”, “ámense”, “dice que le gustas un buen”, “es tu último tren”, “te arreglamos una cita”, “hazle caso”, “no le rompas el corazón”, “es buen chavo”, “hasta se bañó”, “¿Si o no?”. La vieja no dijo nada, se agachaba, se volteaba, nos evadía. Esperábamos que llorara, pero no, si es una mujer bien bien macha.

El babas caminó por toda la escuela mostrando su “novedosa” combinación. Esperamos hasta el final de clases para darle una señal de su admiradora, una carta más: él no se dio cuenta pues la metimos a escondidas en su mochila. Se fue tristeando sin hablar.

Por la tarde de ese lunes, cuando estaba en mi casa, el teléfono chirrín chin chin llamada de babitas. Poco creía que me hablara, jamás lo hacía, tenía entendido que en su casa utilizaban señales de humo. A lo que iba:

–¿Qué crees?
–Ese mi fino y estimado bab ¿Qué milagrososo?
–¿Qué crees? –cortándome los buenos modales.
–¿Qué pachó?
–Qué la de las carta me ha seguido escribiendo –hasta me dio ternuris.
–¿Y qué dice? ¿Quiere un hijo?
–No juegues. Ves que hoy me fui con tenis de diferente color.
–No miames, te pasaste carnal –ahí si me reí, se lo ganó se lo ganó se lo ganó, por pendejo.
–Es que no sabes, ella me lo pidió –serio.
–Eso no se hace, quiérete tantitirritito.
–…–Silencio.
–Luego porqué nos pasamos –para que aprendiera y se pusiera las pilas.
–Men, es que me dice cosas bien bonitas.
–No seas joto babitas.
–En serio.
–¿Y qué fue lo último que te dijo? ¿O qué? Por qué tanto secretecismo de tu parte?
–Es que me ha pedido que no le diga a nadie –susurrando.
–¿Por qué susurras? –También susurrando yo.
–Se supone que hoy nos íbamos a conocer. Yo pensé que todo se había tratado de una broma pues ninguna mujer se me acercó en todo el día. Pero hace rato que saqué los libros para hacer la tarea, me encontré con otra carta.
–¿Qué dice? –Haciéndome como el Babitas: dejo endejo.
–Que es alguien del salón y que no me habló pues tiene miedo de que yo no la quiera.
–¿Neta? Pero ¿quién es? –Voz de sorpresa, así como: ¿Neeeta?
–No dice.
–Qué cosas carnal.
–Si. ¿Quién crees que sea?
–Ssss. Yo no te quería decir men –no reí por fuerzas supremas.
–¿Qué?
–No, no quieres saber.
–Si quiero.
–Nel, no quieres.
–Ya dime.
–Es muy feo, más bien muy fea.
–Ya dime.
–¿Seguro quieres saber?
–Si
–No, no quieres
–Si, si quiero.
–Nop.
–Yaaaa –molestamente directo.
–Pues…
–Que yaa –más molestamente di-recto.
–Es que, dicen, las, malas lenguas que, quien, quiere contigo del salón, es, tun tarán chin chan, LA MASCAFIERROS.
–… –Seco, tan seco que no podía hablar.
–Pero ya ves como se las gastan, aunque se te queda viendo.
–No manches –con dignidad –esa vieja tiene gusanos en el hocico.
–Así es.
–Pues espero que no sea ella. Nos vemos –me colgó.

Le hablé a la banda para compartir mi momento de gloria telefónica. Mañana hablaría con el babitas y le diría que los otros del equipo le estaban jugando una broma, que me acababa de enterar y que no se agüitara, como siempre. Yo, su amigo, lo salvaría como siempre.

Teníamos la hora de geografía, el profe no llegaba. Babitas no me había hablado y parecía molesto. Me acerqué.

–¿Qué pasa men? ¿Ya te dijo algo la mascafierros? –Los otros del equipo comenzaron a acercarse, perdía me oportunidad de echarlos de cabeza.
–Esa pinche bocarrieles.
Mascafierros, que estaba al lado, escuchó.
–¿Entonces no es cierto lo que me dijeron tus amigos? –Mirando a Babitas, un poco como que suplicando.
–¿Tú no me escribiste cartas? –Babitas a mascafierros con cara de: me la volvieron a aplicar.

Julio soltó una estruendosaburlonamatona carcajada. No se me olvida la cara que babitas puso. Fuuria. Me hice por instinto para atrás mientras veía cerrar uno de los puños del bab. En ese momento Omar se presentó dejando fuera al babitas. No se cuanto tiempo había dejado de ser Omar. Se vio como si hubiera sido un espejo que tronaba dejando de mostrar el reflejo de un tronco hueco. Escuché el puñetazo y el grito de Julio al mismo tiempo, a Omar no le importó: su dolor desaparecía.

La mascafierros con los ojos a punto de reventar, le dijo a Omar:

–Pero yo si te quiero.

Omar se veía como un enojo humillado. Abrió el puño y dirigió la mano hacia la mejilla de la mascafierros, cerró los ojos, la tomó suave, casi sin enojo y, la besó torpemente, primerizo. Transitó con sus labios, los rieles de los dientes de Ximena (me acabo de enterar que así se llama). Los frenillos cayeron al suelo con unas orugas, no gusanos, desamodorrándose, listas para comenzar la vigilia. Omar nos volteó a ver como si fuera un juego en la cancha, y no fuéramos parte de su equipo.
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Pues como habrán visto, este cuento, todo, es un lugar común, pero lo subí porque sé que siguen emocionados por el mes en el que estamos (cursis) y necesitan cosas como esto.

PD: Gracias a sus cuentas en el metroflog es que pude hacer algo así, se los debo.

Saludos

jueves, 12 de febrero de 2009

ALGUNOS MIÉRCOLES DEL 2005

Durante unos meses del 2005, estuve publicando en el Corregidor (un periódico de Querétaro)una sarta de estupideces que se me ocurrieron por aquellos días. Tenía completa para mi, una cuartilla semanal en donde publicaron cuentos, reflexiones, intentos baratísimos de poemas y lo que más me apena: capítulos de una novela por entrega que nunca concluí.

Este intento de novela lo titulé: Ojos Azules, lo cuál ahora no recuerdo porqué, ya que no tiene relación con el tema que hablaba. Ejerciendo una relectura de Ojos Azules destaco algunas cosas importantes:

- ¿Cómo es que nadie me dijo que no tenía la menor idea de lo que estaba haciendo?
- ¿Cómo puedo llegar a ser tan jactancioso?
- ¿Por qué fueron tan buenos conmigo en el Corregidor y no me dieron una patada que me lanzara lejos lejos, muy lejos?

Todavía más, en mi contra, habré de decir que tenía unos pocos meses que había comenzado a escribir, que no sabía poner acentos, nunca había tallereado, no sabía estructurar historias, ni siquiera tenía idea de que había lugares comunes, no sabía verdaderamente identificar lo cursi. Lo mío era un corazón, una esperanza y unos dedos sobre el teclado.

Por supuesto que a la fecha sigo sin hacer algo que verdaderamente valga la pena, así que lo que realizo y les expongo a Ustedes lo hago de una manera humilde y a sabiendas de que no es literatura; pero, ahora de menos se algunos gajes de quienes sí se dedican al supremo arte de escribir.

No los moriticaré con todo el primer capítulo de mi intentona de novela, sólo los mortificaré con unas líneas (y no blancas para que no se emocionen).

"Lejano de este mundo, en los brazos de Morfeo. A lo lejos un sonido en repique que poco a poco se encuentra en aumento, le molesta y termina por empezar a sacarlo de su letargo, del que se topaba placidamente absorto, ya no siente ese manto protector sobre sus parpados, y ahora la luz que entra por las cortinas le indican que son alrededor de las siete de la mañana, ya recuerda de que realmente debe de ser esa hora puesto que programó su reloj de mesa para que sonara en ese instante. ¿Qué día es hoy? Se pregunta y llega a la conclusión de que es un pavoroso miércoles, el día que se encuentra a mitad de semana y que hace pensar tan lejano el descanso y tan sentido el ser esclavo, del tiempo, del trabajo, de toda la monotonía que ni con mil litros de alcohol a la semana podrían hacer sentir la carga un poco más ligera, llevadera."

Es todo, disculpen la molestia que este párrafo les acaba de ocasionar. No puedo creer que en tan pocas líneas existan tantos lugares comunes.


Por supuesto que me di cuenta de que le estaba haciendo un daño irreversible a la humanidad y por mi mismo dejé mi cuartilla semanal. Ahora que volteo a ver los recuerdos, me doy cuenta de que esa oportunidad que tuve algunos miércoles de 2005 se volvió mi wonderwall y le estoy eternamente agradecido a Antonio Vilanova del Corregidor de Querétaro. Antonio: gracias viejo.

domingo, 8 de febrero de 2009

EL ALEPH, UNA RANA, EL RANALEPH

Vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible Universo.
EL ALEPH. Jorge Luis Borges.


Pues que en Querétaro cada año se lanza una convocatoria para pintar ranas, tal como lo de las vacas en todo el mundo.


En el 2007, me lancé a realizar la pinta de una rana, para tal proeza (soy una papa para pintar) me acompañaron mi hermano el Negro, Titila y su cuate el Choscar (sí, somos de una banda maldita de matagente). Al principio, no teníamos ni idea de qué hacer; por fin,cuando decidimos el tema, nos quedábamos viendo a la Rana como si fuera un objeto de adoración mística que esperaba de nuestras fuerzas un sacrificio de genio para alimentar su voracidad. Esa rana nos unió durante un mes en la casa de Titila, tómabamos, platicábamos, se drogaban, fiestábamos y demás ábamos al rededor de la rana. Esa rana se llevó lo mejor de mí durante el mes que le dedicamos. Les dejo una fotito de la que no fue la mejor obra, pero a la que le di parte de mi:

RANALEPH












En esta salgo yo:




Fue un gran trabajo en equipo, de menos no fue la peor. Al final, creo que la reseña que hice es lo más destacado de mi aportación:


"Ranaleph está inspirado en el emblemático cuento de Borges; la intención de los creadores no fue hacer una Rana más sobre el Universo, sobre los elementos, los hombres o la Tierra; la verdadera intención es la de señalar que en un pequeño espacio cabe todo el Universo, el pasado, el hoy y el devenir. Al centro de la rana se encuentra la vida, sobre la cabeza un meteoro que se hace de la información humana y va viajando hacia las demás galaxias, al Sistema Solar, Vía Láctea, a otros Universos. Cada pata de la Rana es un elemento, cerca del fuego el hombre y el avance de la tecnología (como en la historia y evolución de la humanidad). Se ponen sobre Ranaleph simbolismos, y la intención de loos creadores, es que si se fijan bien: se podrán encontrar en el Ranaleph, y en Ustedes otra vez el Ranaleph y en el Ranaleph de nuevo Ustedes, talvés podremos ver su cara, sentir vértigo y llorar."

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Sé que la entrada anterior es un poco vaga, pero ya reparo un cuento para darme a entender mejor, pero no va a estar pronto.

Saludos

lunes, 2 de febrero de 2009

I JUST DON´T KNOW WHAT TO DO WHIT MYSELF

De verdad, no sé que hacer conmigo.


Acepto que no estoy siguiendo EL SUEÑO, pero estoy echando a perder los demás. Me gusta hacerme daño y me odio indiscriminadamente por eso. Sé que no me voy a romper en mil pedazos, también sé que no me voy a caer; todo eso ta pasó antes. Todos tienen un momento en que ya no pueden volver sobre sus pasos, eso también lo he pasado. ¿Qué sigue? No lo sé, camino sobre una brecha que no había transitado.

Hay una parte del camino que nos toda recorrerla solos.


De verdad, sé que hacer conmigo pero me da miedo. No va a pasar nada malo. En cuanto supere esto habrá algo más, desde que me decidí a ser lo que no conozco así ha sido.

¿Están en su cómoda vida disfrutando de la tranquilidad esperando que todo siga así eternamente? Si es así ¿cómo pueden mirarse al espejo? El mundo está cambiando y necesita personas capaces de adaptarse y de crecer, como el Universo, Darwin no pudo estar equivocado. "Renovarse o morir", dicen.

¿Están bien? Espero que tengan muchos problemas, muchos, y que los resuelvan, todos. Eso les servirá, siempre.

Saludos