miércoles, 25 de agosto de 2010

Hoy espero verte

Hoy te quiero ver


Si es que hoy te voy a ver, no quiero que le pongas sombras a tus párpados, hoy que espero verte ponles luces; o si quieres traelos desnudos que les pienso poner el Sol cuando te fíes a ver las estrellas apalabradas en mi boca. Pero por favor no traigas tus dudas, mejor trae la blanca piel que guardas en la comisura de tus pechos; no traigas tus miedos que lo que espero son esas piernas que has hecho duras de sostenerte de todo tu pasado. Si quieres guardar tus labios no importa, cuando te lleva a casa saldrán a mi encuentro, pues saben, que hoy te quiero ver.



.

martes, 17 de agosto de 2010

LA BUENA VISTA

Observar siempre es una buena costumbre, tengo en mente una historia al respecto sobre alguien que se da cuenta que puede conseguir lo que quiere si se enfoca en observar.

En lo particular a veces me doy cuanta que lo que llamo problemas, a veces, no son más que malos enfonques. Como sea, nos ahogamos en un escocés en las rocas.

El otro día leía que nuestro problema es que nuestra vista está hecha para ver fuera de nosotros y que nos malimpusimos a eso; si comenzáramos a ver dentro de nuestra mente, nos daríamos cuenta de que los pensamientos son como muebles que puedes sacar de tu cabeza, lo cual sería suave.

Esto lo acabo de leer:

"Hay que ser artista y loco, un ser infinitamente melancólico, con una gota de ardiente veneno en las entrañas y una llama de suprema voluptuosidad siempre encendida y su sutil espinazo (¡oh, cómo tiene uno que rebajarse y esconderse!), para reconocer de inmediato, por signos inefables –el diseño ligeramente felino de un pómulo, la delicadeza de un miembro aterciopelado y otros indicios que la desesperación, la vergüenza y las lágrimas de ternura me prohíben enumerar-, al pequeño demonio mortífero entre el común de las niñas; pero allí está, sin que nadie, ni siquiera ella, sea consciente de su fantástico poder.”

Vladimir Nabokov. Lolita


Hablando de la buena vista