Durante unos meses del 2005, estuve publicando en el Corregidor (un periódico de Querétaro)una sarta de estupideces que se me ocurrieron por aquellos días. Tenía completa para mi, una cuartilla semanal en donde publicaron cuentos, reflexiones, intentos baratísimos de poemas y lo que más me apena: capítulos de una novela por entrega que nunca concluí.
Este intento de novela lo titulé: Ojos Azules, lo cuál ahora no recuerdo porqué, ya que no tiene relación con el tema que hablaba. Ejerciendo una relectura de Ojos Azules destaco algunas cosas importantes:
- ¿Cómo es que nadie me dijo que no tenía la menor idea de lo que estaba haciendo?
- ¿Cómo puedo llegar a ser tan jactancioso?
- ¿Por qué fueron tan buenos conmigo en el Corregidor y no me dieron una patada que me lanzara lejos lejos, muy lejos?
Todavía más, en mi contra, habré de decir que tenía unos pocos meses que había comenzado a escribir, que no sabía poner acentos, nunca había tallereado, no sabía estructurar historias, ni siquiera tenía idea de que había lugares comunes, no sabía verdaderamente identificar lo cursi. Lo mío era un corazón, una esperanza y unos dedos sobre el teclado.
Por supuesto que a la fecha sigo sin hacer algo que verdaderamente valga la pena, así que lo que realizo y les expongo a Ustedes lo hago de una manera humilde y a sabiendas de que no es literatura; pero, ahora de menos se algunos gajes de quienes sí se dedican al supremo arte de escribir.
No los moriticaré con todo el primer capítulo de mi intentona de novela, sólo los mortificaré con unas líneas (y no blancas para que no se emocionen).
"Lejano de este mundo, en los brazos de Morfeo. A lo lejos un sonido en repique que poco a poco se encuentra en aumento, le molesta y termina por empezar a sacarlo de su letargo, del que se topaba placidamente absorto, ya no siente ese manto protector sobre sus parpados, y ahora la luz que entra por las cortinas le indican que son alrededor de las siete de la mañana, ya recuerda de que realmente debe de ser esa hora puesto que programó su reloj de mesa para que sonara en ese instante. ¿Qué día es hoy? Se pregunta y llega a la conclusión de que es un pavoroso miércoles, el día que se encuentra a mitad de semana y que hace pensar tan lejano el descanso y tan sentido el ser esclavo, del tiempo, del trabajo, de toda la monotonía que ni con mil litros de alcohol a la semana podrían hacer sentir la carga un poco más ligera, llevadera."
Es todo, disculpen la molestia que este párrafo les acaba de ocasionar. No puedo creer que en tan pocas líneas existan tantos lugares comunes.
Por supuesto que me di cuenta de que le estaba haciendo un daño irreversible a la humanidad y por mi mismo dejé mi cuartilla semanal. Ahora que volteo a ver los recuerdos, me doy cuenta de que esa oportunidad que tuve algunos miércoles de 2005 se volvió mi wonderwall y le estoy eternamente agradecido a Antonio Vilanova del Corregidor de Querétaro. Antonio: gracias viejo.
jueves, 12 de febrero de 2009
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10 comentarios:
El párrafo es exactamente a como fue publicado en mayo de 2005.
Mi columna se llamaba Joven escritor.
Sí, al final esas oportunidades se agradecen, sirven para examinarnos desde un punto de vista diferente, uno más adelantado en el tiempo, más maduro, qué bueno que sigas escribiendo.
Tu sigue escribiendo, no dejes que nadie te diga que no sabes hacerlo, nisiquiera tu mismo
escribias para el diario?? no manches que chido, al menos tienes el contacto y respecto a tus lineas, ps si, cuando el hechamos una hojeada a nuestros cuadernos de hace años nos parecen poca cosa, asi sera por siempre y eso es buenisimo porque significa que hemos crecido como redactores, que nos exigimos mas y que sabemos que podemos hacer algo mejor. Oye un favor, podrias darme informaciond de talleres o cosas asi? que espero que eesten en el centro.
yo quiero tener una columna en el diario!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Hola! XD respondo al saludo
Cada quien escribe como siente, como le nace, si no fuera asi, no existirian los blogs.
Me gusto el párrafo, quisiera leer más.
Saludos!
¡Ay, serpiente! ¿Y te subestimas por haber tenido la libertad de escribir líneas de corte subjetivo en el Corregidor? Prueba ver a varios incautos que escriben en el Diario (por mencionar un ejemplo), y que, se supone, deben hacerlo objetivamente. Esos en verdad no tienen abuela. Y, por supuesto, no merecen siquiera publicar una nota de 10 líneas (y eso que el períodico tiene más anuncios que notas). Pero en fin... ahí están.
Cabron insensible: Así es como ha sucedido.
La pinche Sandrink: Gracias, de hecho así es, soy terco terco terco.
La Diabla: exacto, es como cuando nos vemos en fotos viejas y decimos: "cómo pude vestir así"
Anonimatta: Hola
Orizschna: para eso son los blogs, si, pero esto de escribir me lo tomo muy en serio.
ogva: Por supuesto que no me subestimo por haber escrito en el Corregidor, como dije, eso fue como mi wonderwall; lo que resalto es que no estaba preparado, que si, le puse mi empeño y recuerdo buenas entradas, pero era muy inocente con mi idea de escribir. Si lo hiciera ahora seria más comprometido, por ejemplo, ahora escribo algo y lo checo como 10 veces, antes no hacía eso. Tu observación sobre el Diario no puede ser más cierta.
Saludos
Que yo no me meto a esta madre
Anónimo: entendido, no te enojes ¿qué traes arena en la vagina? ¿eh? ¿es eso?
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