miércoles, 26 de agosto de 2009

CUENTO ERÓTICO

Nos respirábamos tan de cerca que la menta a que sabía su boca la podía percibir ya en la mía. En sonrisas nos estábamos haciendo el amor por anticipado. Al comienzo de los besos la primera sensación que me dieron sus labios fue la de un durazno, con esa suavidad aterciopelada que rodeó por completo mi boca, su humedad llegó a cada grieta de mis labios alejándolos de toda sequía de pasión. El sabor de su boca entre menta y durazno era también té de cereza. La bebí por completo. Su lengua acarició suavemente la mía, una textura rasposa, que me hizo sentir la impresión de probar un postre agridulce, exótico. Me lamió sutilmente los labios, el cuello, las orejas. Cada lengüetazo se volvió la sensación del recorrido de una fresa por mi rostro, perfumándome, perturbándome.

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Pues así como lo leen , de ahora en adelante estaré en HD-B ya que mi extrema obesidad me impidió estar en RB-D.

1 comentario:

Anónimo dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA