lunes, 10 de diciembre de 2012
BAJARLE AL PEDO
El hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra porque es el único que necesita despertar.
Este fin de semana me volví a poner un peda monumental. Desde hace un tiempo vengo pensando en que quiero bajarle a mi desmadre con los vicios pero de plano me ha faltado convicción. No quiero dejar de tomar alcohol, pero si de fumar. Siempre que tengo esta intensión lo que hago es moderarme, pero siempre siempre siempre termino cayendo en pedas hasta el amanecer. Y no es que tome diario (aunque lo he hecho), ni que olvide lo que hago o me ponga súper hiper mega mala copa; tampoco me pasa cada fin de semana, simplemente es ese hastío de sentirme en espiral, esa sensación de desperdicio, de no estar haciendo nada productivo. De hecho el problema no es el alcohol, si no soy yo estancado, sin dirección.
Cuando termino de tomar hasta que amanece, el camino a mi casa es algo que considero deprimente: las personas esperando el bus, corriendo, abriendo sus negocios, y yo, yo voy estupidizado con mis ojos cuarteados a punto de cerrar.
Uno de los problemas de cuando salgo a tomar, es que espero, y de verdad que lo espero ansioso y vehemente, espero que pase algo extraordinario, conocer a alguien o ligar o enamorarme o tener una aventura totalmente apasionada que le de un giro a mi vida y me enfile camino a la felicidad que tanto anhelo. Pff, que fraude es la promesa que yace en cada copa de vino, en la cual habrá un amor que corresponda a nuestro corazón que se abre con cada trago caliente de nuestra bebida en turno, y es que viéndolo en este instante, es imposible no esperarlo, pues hay un momento en el que pasando sólo unos tragos, nos sentimos menos oprimidos y el mundo es más brillante y la felicidad no es algo lejano, la felicidad se encuentra dentro de nosotros, un poco adormilados de lo que nos creemos que somos.
Como esta vez si voy en serio, pero esta vez que si es en serio si va en serio, me he trazado un plan, el cual es derivado de la siguiente observación: el problema consiste en que siempre hago lo mismo, no tengo actividades extra que me enamoren como lo hace mi buen amigo el trago ligero. Ahora, mi plan consiste en comenzar a hacer nuevas cosas.
Decreto en este instante (doy el último trago a la última cerveza que me queda en mi hogar por hoy, en serio), decreto en este instante que inicia la transición hacia la vida que estoy decidiendo, una vida amorosa, saludable, próspera, organizada, llena de todas y cada una de las cosas que me hacen feliz; y por supuesto, no queda fuera el trago, pero no será el referente de mis actividades nunca más, ya que cambio mi visión acerca de mi vida.
Amigos, quiero bajarle a mi vida de vicio, me pueden ayudar. Gracias.
Posdata. Es en serio.
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