Creo que nunca le he dado importancia a los cambios de año. Algo en mí siempre ha relegado el paso del 31 al 1 como un mero trámite, puesto que, "a final de cuentas la vida sigue siendo la misma no importa el día". Esta ocasión creo que será la primera en que me enfrento a este cambio otorgándole importancia.
¿Por qué le doy importancia a que mañana será el 2011?
Porque los cambios son una medida de avanzar y este año que acabó yo también lo hice.
Porque aunque lo niegue inconscientemente sé que si espero estar mejor de lo que estube en 2010.
Porque deja de ser 10 y se convertirá en 11.
Porque descubrí que me da ansiedad el cambio y esta ocasión a pesar de la ansiedad le estoy poniendo buena cara.
Porque el ambiente se vuelve un mar de buenos deseos.
Porque "yo no olvido al año viejo porque me ha dejado cosas muy buenas".
Porque le estoy encontrando un significado a la vida.
Porque amo las fiestas y vivir es la más grande de todas y a partir de mañana viviré algo que nunca había vivido... el 2011.
Así que por todo eso:
No les deseo, si no les auguro un buen 2011 si ante cualquier adversidad se observan pacientemente y buscan la forma de salir adelante; si se aman con la tranquilidad que da observar el atardecer; si aprenden a pedir ayuda; y, si tienen fe ciega en su alma inquebrantable. Todo lo mejor para Ustedes y los que consideren los Suyos.
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